El gasto en educación es una inversión a largo plazo muy beneficiosa para la sociedad, por ello no se debe reducir el gasto público en esto. Es una inversión rentable, tanto para la sociedad, como para el estudiante, dado que su rentabilidad es muy alta. Con ella se obtienen beneficios como el capital humano, que aumente la calidad de vida de una sociedad. Además esta crece y el aura de sus beneficios se acentúan. Habría también que intentar reducir el abandono escolar para que no se reduzca la rentabilidad. Por ejemplo, se obtiene una mayor productividad, gracias a una mano de obra mejor cualificada. También una sociedad mejor educada, es más eficiente a la hora de elegir a un electorado que la represente. La delincuencia también tiene que ver con el nivel educativo de una sociedad, a más nivel, menor porcentaje de ésta. En la educación también influyen los incentivos que se dan para el futuro, como el tener un puesto de trabajo más o menos remunerado dependiendo de los estudios realizados, al que acceder. Y las aptitudes de los estudiantes, véase la inteligencia, aunque eso ya es más una cuestión ética. Pero en algunos países, a pesar de la inversión, no se recogen los frutos que debería producir. Eso hace que nos llevemos a preguntar, no el que se enseña, sino más bien cómo se enseña. Es importante entonce mirar el capital social, que hace referencia a dos componentes: uno estructural (sociológico) y otro cognitivo (cultural). El primero hace referencia a red social de cada persona. El segundo está compuesto por los valores que componen estos grupos sociales. Aquí el rendimiento se basa en la confianza de las transacciones que hacemos dentro de un grupo conocido. El capital social se divide en: 1º C.S. de Unión. Te da la partencia a un grupo pequeño y cerrado donde las relaciones son muy estrechas (familia). 2º C.S. de Vinculación. También es horizontal. El grupo sigue siendo pequeño, pero las relaciones ya no son tan estrechas (equipo de fútbol, colegio, etc.). 3º C.S. de Aproximación. Son grupos menos cohesionados y cuyas relaciones son verticales (empresa). ¿Pero, es bueno que la gente tenga siempre un buen capital social? La respuesta es intuitivamente si. No bastantes, si indagamos un poco más, vemos que no todo el capital social es bueno, como por ejemplo en el caso de las mafias. No se puede rechazar la idea de que los países con mayor capital social estén mejor que los que no lo tienen, pero existe una estrecha correlación entre la confianza y el nivel de vida. También tiene otros elementos negativos, como el de la pertenencia a un grupo que te excluye de otros. El otros países el capital social relevante es el de la unión de su pueblo, ya que la homogeneidad del grupo juega un papel fundamental. La gente empieza a formar su capital social en la escuela básica, que te va a enseñar ciertos valores que vas a necesitar a lo largo de tu vida. Con quien te relaciones allí durante esos años también es importante. Las mejores escuelas, entonces, suelen ser las más heterogenias, como las mixtas, ni públicas, ni privadas. Si yo mando a un niño al a escuela, renuncio al dinero que podría producir. Nadie quiere que sus hijos trabajen, pero si la familia necesita otro salario el niño trabajará. La producción del trabajo infantil por ese lado es contraproducente. Un padre manda a su hijo a la escuela, por tanto, en función del rendimiento esperado de ir la misma, que es la inversión a largo plazo. En conclusión: invertir en educación es muy importante, y es un gasto que no debería reducirse porque nos beneficia a todos.
Por ejemplo, se obtiene una mayor productividad, gracias a una mano de obra mejor cualificada. También una sociedad mejor educada, es más eficiente a la hora de elegir a un electorado que la represente. La delincuencia también tiene que ver con el nivel educativo de una sociedad, a más nivel, menor porcentaje de ésta.
En la educación también influyen los incentivos que se dan para el futuro, como el tener un puesto de trabajo más o menos remunerado dependiendo de los estudios realizados, al que acceder. Y las aptitudes de los estudiantes, véase la inteligencia, aunque eso ya es más una cuestión ética.
Pero en algunos países, a pesar de la inversión, no se recogen los frutos que debería producir. Eso hace que nos llevemos a preguntar, no el que se enseña, sino más bien cómo se enseña. Es importante entonce mirar el capital social, que hace referencia a dos componentes: uno estructural (sociológico) y otro cognitivo (cultural). El primero hace referencia a red social de cada persona. El segundo está compuesto por los valores que componen estos grupos sociales.
Aquí el rendimiento se basa en la confianza de las transacciones que hacemos dentro de un grupo conocido.
El capital social se divide en:
1º C.S. de Unión. Te da la partencia a un grupo pequeño y cerrado donde las relaciones son muy estrechas (familia).
2º C.S. de Vinculación. También es horizontal. El grupo sigue siendo pequeño, pero las relaciones ya no son tan estrechas (equipo de fútbol, colegio, etc.).
3º C.S. de Aproximación. Son grupos menos cohesionados y cuyas relaciones son verticales (empresa).
¿Pero, es bueno que la gente tenga siempre un buen capital social? La respuesta es intuitivamente si. No bastantes, si indagamos un poco más, vemos que no todo el capital social es bueno, como por ejemplo en el caso de las mafias. No se puede rechazar la idea de que los países con mayor capital social estén mejor que los que no lo tienen, pero existe una estrecha correlación entre la confianza y el nivel de vida.
También tiene otros elementos negativos, como el de la pertenencia a un grupo que te excluye de otros. El otros países el capital social relevante es el de la unión de su pueblo, ya que la homogeneidad del grupo juega un papel fundamental.
La gente empieza a formar su capital social en la escuela básica, que te va a enseñar ciertos valores que vas a necesitar a lo largo de tu vida. Con quien te relaciones allí durante esos años también es importante. Las mejores escuelas, entonces, suelen ser las más heterogenias, como las mixtas, ni públicas, ni privadas.
Si yo mando a un niño al a escuela, renuncio al dinero que podría producir. Nadie quiere que sus hijos trabajen, pero si la familia necesita otro salario el niño trabajará. La producción del trabajo infantil por ese lado es contraproducente. Un padre manda a su hijo a la escuela, por tanto, en función del rendimiento esperado de ir la misma, que es la inversión a largo plazo.
En conclusión: invertir en educación es muy importante, y es un gasto que no debería reducirse porque nos beneficia a todos.